Evaluación del TDAH en niños y adolescentes
Evaluación psicológica para entender cómo se están expresando las dificultades de atención, impulsividad, hiperactividad y organización, y orientar con más claridad los siguientes pasos.
Qué observamos en una evaluación del TDAH
En la evaluación observamos cómo se expresan estas dificultades en el funcionamiento diario y cómo están afectando al aprendizaje, la autonomía y la convivencia.
Atención y organización
Despistes, olvidos, dificultad para mantener la atención o problemas para organizarse.
Impulsividad e inquietud motora
Dificultad para esperar, interrupciones frecuentes, respuestas precipitadas o inquietud excesiva.
Autorregulación emocional y conductual
Frustración intensa, irritabilidad, cambios de humor o dificultades para ajustar la conducta.
Impacto en el aprendizaje y la vida diaria
Cómo estas dificultades repercuten en el centro educativo, en casa y en la autonomía diaria.
Formas frecuentes de manifestación
Estas formas no son categorías cerradas ni explican por sí solas todo lo que ocurre. Sirven como orientación inicial para entender qué dificultades predominan.
Presentación combinada
Aparecen dificultades de atención y organización junto con impulsividad o hiperactividad.
Predominio de inatención
Suelen destacar los despistes, la lentitud, los olvidos, la dificultad para mantener la atención o los problemas de organización.
Predominio hiperactivo-impulsivo
Predominan la inquietud motora, las interrupciones, la dificultad para esperar o las respuestas impulsivas.
Diferenciar cómo se manifiestan estas dificultades ayuda a orientar mejor la evaluación y a decidir qué apoyos pueden ser más adecuados en casa y en el centro educativo.
Nuestra metodología
El proceso suele organizarse en una primera visita con la familia, una fase de evaluación, la devolución de resultados y, si es necesario, una propuesta de orientación o intervención.
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La primera visita se realiza con la familia, sin el menor. Su objetivo es comprender el motivo de consulta, recoger antecedentes relevantes y valorar qué tipo de evaluación o intervención puede ser más adecuada en cada caso.
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Se administran pruebas estandarizadas y otras herramientas de evaluación ajustadas a cada caso para comprender mejor cómo están influyendo la atención, la impulsividad, la organización y la autorregulación en el día a día del menor. El número de sesiones dependerá de la complejidad de la evaluación.
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En la sesión de devolución se explican los resultados de forma clara y se entrega un informe clínico por escrito con las conclusiones principales y las orientaciones recomendadas.
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Cuando es necesario, la intervención se orienta a las dificultades detectadas y se adapta al perfil del niño o adolescente, integrando trabajo clínico con el menor y orientación práctica a la familia.
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Cuando resulta útil, puede realizarse coordinación con el centro educativo u otros profesionales que estén interviniendo, siempre con el conocimiento y acuerdo de la familia.
¿Quién te atenderá?
Psicólogo general sanitario número 26898, especializado en infancia y adolescencia.
Contacto
Si tenéis dudas sobre la situación de vuestro hijo o hija, podéis solicitar una primera visita para explicar la situación y valorar qué pasos pueden ser más adecuados.
Datos de contacto
Consulta presencial:
Carrer de Llobateras, 6-10, Local 1, 08191 Rubí, Barcelona
Contacto:
Email: info@rosellpsicologia.com
Teléfono: (+34) 608853983
Horario de atención:
Atención con cita previa de lunes a sábado.
Preguntas frecuentes
A continuación encontraréis respuesta a algunas dudas habituales. Si necesitáis una orientación más concreta, podéis contactar para valorar vuestro caso.
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Conviene consultar cuando las dificultades de atención, impulsividad, hiperactividad, desorganización o autorregulación son persistentes y afectan al aprendizaje, la vida cotidiana o la convivencia, y no está claro qué las está provocando.
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La evaluación se adapta a cada caso, pero suele incluir una primera visita con la familia, recogida de antecedentes, entrevista clínica, cuestionarios y pruebas de evaluación, y una sesión final de devolución con orientaciones claras e informe clínico por escrito. En conjunto, el proceso de evaluación suele requerir aproximadamente unas 6 sesiones, aunque puede variar según la complejidad del caso.
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Dependerá de lo que se observe en cada caso. Después de la evaluación pueden proponerse orientaciones para casa, coordinación con el centro educativo, ajustes en hábitos y rutinas, intervención psicoterapéutica o acompañamiento a la familia. Cuando aparecen otras dificultades asociadas, también puede ser necesario priorizar objetivos y coordinar la intervención con otros profesionales.
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En niños y adolescentes, la información del centro educativo es una parte fundamental de la evaluación. El colegio o instituto permite observar cómo se expresan las dificultades de atención, organización, impulsividad, autorregulación y aprendizaje en el contexto académico y social. Esta coordinación, siempre con el conocimiento y acuerdo de la familia, ayuda a comprender mejor el funcionamiento diario y a orientar apoyos más ajustados.
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No necesariamente. Las dificultades de atención, organización o autorregulación pueden aparecer por distintos motivos: ansiedad, estrés, falta de sueño, dificultades de aprendizaje, cambios vitales, duelo, malestar emocional o situaciones familiares y escolares complejas. Por eso es importante valorar el conjunto del caso.
Un aspecto especialmente relevante es la evolución en el tiempo: cuándo empezaron las dificultades, si aparecen en varios contextos y si se mantienen de forma persistente. Esta mirada cronológica ayuda a diferenciar si estamos ante un patrón estable o ante dificultades más recientes vinculadas a una situación concreta.
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Puede ocurrir que las dificultades de atención y organización no aparezcan de forma aislada. En algunos casos se combinan con dificultades de lectura, escritura, matemáticas, baja tolerancia a la frustración, impulsividad, conflictos frecuentes o problemas de regulación emocional.
Cuando esto ocurre, la evaluación no se limita a confirmar o descartar TDAH. El objetivo es entender cómo se relacionan las distintas dificultades, cuáles están interfiriendo más en el día a día y qué apoyos conviene priorizar. A partir de ahí, se puede plantear una intervención más ajustada, coordinando el trabajo con la familia, el centro educativo y, si procede, otros profesionales.
Si queréis ampliar información, podéis consultar también la página sobre dificultades de aprendizaje o la página sobre problemas de conducta.